jueves, 19 de enero de 2012

Winter is here... And is bloody cold.

Finalmente, llegó. El invierno está aquí. El sábado no paró de nevar en todo el día y a primera hora de la noche estábamos a -25º. El domingo nos despertamos con la agradable temperatura de -22º, y así se mantuvo hasta primera hora de la tarde, que empezó a bajar un poquito más.  



Teníamos que salir porque necesitábamos ultimar algunos detalles de la casa (entre otras cosas, habíamos quedado con el técnico para instalar Internet), en la que ya estamos instalados, desde el martes. El domingo salimos a las 9.30 de la mañana y volvimos a las 6 de la tarde (con una Roomba en el maletero del coche!!!! Yey! Tengo un robot que va a barrer por mí!!!). Desde entonces, no he sido capaz de quitarme esta canción de la mente; iba tarareándola interiormente de punta a punta de GP, mientras hacíamos nuestras compras.


Si Alaska (ya ves, el nombre artístico nos viene que ni al pelo) está en lo cierto, yo debo aparentar ahora mismo unos quince años o menos. Tengo la piel tersa (más bien mega-estirada, por el principio de congelación; no me arriesgo a sonreir por miedo a que se me abran grietas junto a los labios) y suave (como la superficie recién pulida de un lago helado). Si hay escasez de médicos de familia, de cirujanos plásticos ya ni te cuento. Total, aquí se arruinarían. Mejor que se queden por California, que tanto sol seguro que produce unas arrugas de espanto.


Y así ha seguido la semana. El lunes, entre -27 y -30, y aún así, nosotros a lo nuestro: actividades en el Centro de Padres y en la biblioteca. El martes habíamos quedado con el conductor del camión para descargar nuestras cosas en la casa. Nos levantamos a las 6.30 y la temperatura era de 38 grados bajo cero. Y la resistimos! Llevo a Aidan forrado para blindarlo contra el frío: unas 4 capas debajo del chaquetón y pantalones acolchados sobre los normales, dos pares de calcetines, calentadores, guantes y gorro con interior de borreguito... Abulta tres veces su tamaño y casi no se puede mover con tanta ropa, pero mejor una movilidad limitada que un catarro monumental. Y más, teniendo en cuenta como está el tema médico por aquí...

Os dejo unas imágenes de las condiciones a las que nos enfrentamos cada mañana, cuando salimos de casa. Seguiré hablando del frío, representa un aspecto importante (probablemente, ahora mismo, el más importante) de nuestra nueva vida en Canadá.  








Reescribo este texto desde mi sofá, junto a mi chimenea de palo (es de gas con troncos simulados) y mi cocina. Empecé a redactar la entrada el domingo (o el lunes, con tanta nieve se me congelan las neuronas y no recuerdo bien), la guardé para acabarla cuando Aidan se despertó de su siesta, impidiéndome seguir, y hasta hoy no he podido retomarla (aprovechando otra siesta del enano). Lo dejo aquí, que ya me reclama el príncipe de la casa.




3 comentarios:

  1. Me he helado completamente....-38!!!!!! Aaaaaaaaaaah!!!! Madre mía que paquetitos de ropa humanos teneis que ser para salir.
    Por cierto, el subconsciente te ha fallado en la frase "de punta a punta de GP."Seguro pensabas en el p***** frío y se te traspapeló la palabra ;))
    Dale al chocolate caliente y aun con el rascón que hace, disfruta! Besos mil

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  2. Vaya! Voy a corregirlo. ¡Ya te digo! El subconsciente... ¡Y la neurona congelada!

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  3. María yo también estoy congeladita ;) Y aquí no quejamos... Aprovecha para tomar mucho chocolate y calditos calentitos.
    Un beso enorme de Hugo y mío :D

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